" Es un ídolo", " un gran jugador", " un símbolo de Peñarol", " un buen tipo", " un padre maravilloso", " un gran hijo", " un excelente compañero", " es Peñarol". Antonio Pacheco es esto para quienes lo idolatran, lo quieren y lo sienten. Es el deportista, es el hombre, es el hijo, padre y hermano, y todo eso se resume a simplemente Tony. Él es un jugador de fútbol, pero todos en su entorno aseguran que tiene algo especial. Uno de ellos está tan convencido de eso que decidió mostrarnos lo que no se ve en la cancha. Sergio Vasconcelos transmite en este libro todo lo que ha sido la vida de Pacheco, los buenos momentos, sus sueños, alegrías y éxitos. Pero también los tiempos difíciles, de dolor y tristeza. Vasconcelos entrevistó al jugador durante horas, y esas reuniones que comenzaron siendo extrañas e incómodas para el protagonista, por su humildad y por no sentirse merecedor de un libro, terminaron sien do encuentros entre dos amigos. " Perdoname hermano, juro que me sabía todas las respuestas, pero eso cambió. Yo me quedo con tu imagen en mi corazón. No podré olvidar ese beso al escudo de la camiseta que te ama y que vos tanto amás, que a mí me eriza y que a mi [hijo] Pablo Javier emociona y lo hace pararse en el Centenario y sumarse al coro de ? olé, olé, olé, olé. Tony, Tony?. Tampoco podré olvidar este tiempo de conocerte, que me ha obligado a dejar el alma en lo que escribo, a respirar a partir de esto que me ha dado tanta felicidad, porque sentía que no te podía fallar". SERGIO VASCONCELOS