« Desde una inquietante visión de la contemporaneidad, tanto en Cicatriz como en su anterior novela Cuatro por cuatro , Sara Mesa levanta una literatura de alto voltaje trabajada con precisión de orfebre» (Rafael Chirbes). « En una atmósfera que evoca los laberintos carcelarios de Piranessi y la asfixia del subsuelo dostoievskiano, Sara Mesa nos asoma a un mundo donde anidan la impostura, el acoso que nace del desdén y el desprecio, la provocación implacable, la turbiedad que acabará concretándose en dinero -transacciones-, la sumisión ante el poder, la culpa y su obligada expiación... un mundo que el lector reconoce de inmediato, porque es el nuestro, el de la sociedad de consumo... y del espectáculo» (Ana Rodríguez Fischer, Babelia , El País ). « Una moderna y buena novela del aprendizaje de dos jóvenes a su conocimiento recíproco en la vida adulta, con especial hincapié en el aprendizaje literario. Sara Mesa confirma las buenas expectativas» (Ángel Basanta, El Mundo ). « Una obra absorbente en la que asistimos como voyeurs a la turbia relación entre una mujer con una existencia anodina y un hombre peculiar… La narración avanza y retrocede, creando de este modo una tensión especial, erótica y dramática, acentuando el fetichismo de él (inevitable, pues la referencia a James Joyce y Nora Barnacle), sus obsesiones, su necesidad de acumular nuevas preguntas a cada respuesta… Los lectores nos sentimos atrapados por esta fascinante escritura, que es a un mismo tiempo, oscura y luminosa» (J. A. Masoliver Ródenas, La Vanguardia ). « Cicatriz , la estupenda cuarta novela de Sara Mesa, contiene una historia de amor, una crítica del consumo, un caso de sexualidad marginal y un áspero retrato de la vocación literaria. Lo asombroso, sin embargo, no es que mezcle todos esos elementos; es que lo haga en el marco de una novela epistolar… Una virtud adicional del libro es que nunca echa mano de fórmulas manidas… Mesa escribe en una prosa libre de lugares comunes, pulida y precisa, en la que solo de cuando en cuando aparece una metáfora, casi siempre oculta en un verbo: una ventana, por ejemplo, “vierte” algo de claridad; pero rara vez el lenguaje es más figurado… Hay mucha belleza en Cicatriz , y yo diría que se trata de una belleza de concepción, de inteligencia narrativa… La voz narradora, una tercera persona impertérrita, que no yerra una coma siquiera ante la visión del descalabro, se limita a contarnos lo que se dicen. Por citar uno de los pensamientos de Sonia: “Todo es delicado, vaporoso y, al mismo tiempo, profundamente perverso”» (Martín Schifino, Letras Libres ). « Una historia de obsesión amorosa y fetichismo de consumo con renovada capacidad de desasosiego lector y estilo frío y minimalista… A Sara Mesa le van las zonas de sombras, la inquietud que provoca lo que no se acaba de decir y la perversidad de las relaciones de poder entre las personas… Admite Mesa que esta es una historia de amour fou , no en el sentido romántico sino concebido como patología. El infierno también puede ser una construcción mental» (Elena Hevia, El Periódico de Catalunya ). « Se suma a la mejor literatura sobre ese submundo de las relaciones internáuticas… Hay ritmo narrativo y una relación morbosa, impecable recreación del neurótico persuasivo y repelente, que va cercando a su presa y que el lector, a salvo de cualquier trampa, paladea con delectación. Una novela adictiva y aguda que promete convertirse en una de las novelas destacadas de este 2015» (Eduardo Laporte, El Correo Español ). « Su editor, Jorge Herralde, ya advirtió que esa última ficción contenía las claves de su poderoso universo narrativo; el libro, le dijo a su creadora: “era Sara Mesa en estado puro”. La anécdota sirve para afianzar una certeza: que la autora lleva años construyéndose una de las obras más personales y coherentes de la literatura actual… La inteligencia y el oficio de Mesa propician que Cicatriz no sea sólo un perturbador relato sobre la sumisión y el poder en el que los roles parecen confundirse desde el principio. La novela es también una radiografía de la incomunicación y el aislamiento de un tiempo donde los canales para encontrarse sugerirían lo contrario o una reflexión sobre cómo el amor puede llegar a ser una transacción comercial en una sociedad de consumo… “Todo es delicado, vaporoso y, al mismo tiempo, profundamente perverso”, se dice en algún momento sobre las fantasías de Knut» (Braulio Ortiz, Diario de Sevilla ). « Una compleja historia de sentimientos, pulsiones y obsesiones entre dos desubicados» (Alejandro Luque, El Correo de Andalucía ). « Hipnótica novela» (Inigo Urrutia, El Diario Vasco ).