La historia es el laboratorio de la economía o de la administración cuando analiza casos empresariales en los que se tomaron decisiones importantes. Frente a las nuevas orientaciones que pretenden conducir a la historia por inciertos caminos posmodernos, lo mejor que podemos hacer los economistasy administradores interesados es ofrecer nuestras alternativas, reafirmar la importancia de los temas sociales, hacer uso de modelos adecuados y de datos verídicos, continuar con la búsqueda de la objetividad y del rigor; en fin, elaborar trabajos que demuestren su utilidad para entender mejor el presente. Y vencer también una tendencia inconvenienteque comparten muchos economistas, la cual consiste en una falta de interés por hacerse entender de un público más amplio y sumergirse en un lenguaje complejo de comunidad cerrada.