« Mauvignier sabe dar una voz, una auténtica voz, a sus narradores -cuya extracción social suele privarlos de ella. Aquí, nos deja escuchar una frase, una única frase, dirigida por quién sabe quién al hermano de la víctima» (Jean-Baptiste Harang, Le Magazine Littéraire ). « Hace falta algo más que talento para atraparnos, arrastrarnos y soltarnos de golpe sólo al llegar a la última palabra. Es breve, pero tan tenso que resulta suficiente. No se trata de una investigación, sino de un gesto de repulsión sublimado por la escritura. Mauvignier no denuncia a nadie, pero su relato es el más terrible de los actos de acusación» (Pierre Assouline, La république des livres ). « Estremecedor, una implacable obra de arte sobre el cinismo y la violencia radicados en el seno de toda desmemoria social, en la ocultación sistemática de una verdad profunda, la de la dignidad humana» (Andrea Bajani, Il Sole 24 Ore ). « Como en un ejercicio de estilo de Queneau, la concisa prosa de los periódicos se expande en un relato que posee el furor de la invectiva y, a la vez, la dilatación de los infinitos instantes que transforman la jornada habitual de un hombre, por un gesto casi infantil, en el día de su condena a muerte» (Martina Cardelli, Il Fatto Quotidiano ).