« Una escritura en la que palpita la vida en carne viva» (Guillermo Ballbona, El Diario Montañés). « Ríete tú de Anthony Burgess, Irvine Welsh o Bret Easton Ellis; Amat tiene una fuerza que noquea desde la primera página» (Rosa Martí, Esquire). « Aparentemente divertido, profundamente salvaje. Kiko Amat nos pone en nuestro sitio y, por el mismo precio, se atiza a él mismo una buena tunda. El capítulo final, triste y sincero, es una preciosidad. A Amat lo queremos aunque sea como enemigo.» (Marc Giró). « En mi tienda de tebeos favorita me recomendaron una novela de Kiko Amat . Me dijeron: Este autor te va a gustar, porque pertenece a nuestra misma clase social . Tras leerla, vino el flechazo. En este ensayo, el escritor nos habla de los enemigos, los categoriza, les apunta con el dedo, a ellos y a él mismo, desnudando sus filias, sus fobias, sus culpas y su propia estupidez, que es también la nuestra. Se abre el pecho y se tira al barro sin pudor alguno, invitándote a saltar con él y darte cabezazos con todas las aristas» (Juarma). « Existen dos cosas que te empujan a ser mejor. Una es el contrario, el rival, el traidor, o sea las ganas de revancha. La otra es la admiración. Afortunadamente existe Kiko Amat para que yo no muera ahogada en mezquindades. Ahora que además lo he visto desnudo, yo quiero ser como él, saber quedarme en pelotas a carcajadas y pegar en el momento exacto un puñetazo de ternura que rompa sin remedio la jeta del que tengo enfrente, o sea, mi enemigo. Podría detestar a Amat por haber escrito este libro, por haberlo contado de esta forma brillante, inigualable, pero prefiero declararle mi amor incondicional» (Cristina Fallarás).