A Olvido ya nada le parece más evidente que la vejez. Salir a lacalle ya no tiene sentido, así que se limita a esperar a que eltiempo se encapriche con ella mientras pinta en el libro paracolorear o discute con el gato. Y mientras espera, intentarecordar. Y recuerda que un día apareció la chica, que vino acuidar de la casa y de ella, y cuya juventud le pareció la cura detoda la soledad. Sus ojos, sus orejas, su pelo. Y una discusión. Ahora la chica ya no está y Olvido sobrevive sin comida nicompañía ni apenas recuerdos. Pero no queda mucho para quelas hormigas empiecen a escarbar otro hormiguero. Consolamente dos personajes femeninos y cuatro paredes, elesperado debut narrativo de la poeta Júlia Peró pone sobre lamesa una realidad de la que no se suele hablar: la de la gentemayor que está sola y enojada con su situación.