« Cerremos esta puerta. Lentas, despacio, que nuestras ropas caigan Como de sí mismos se desnudarían dioses. Y nosotros lo somos, aunque humanos». Este volumen recoge, en edición bilingüe, todos los poemas escritos por el premio Nobel portugués José Saramago, pertenecientes a sus libros Los poemas posibles, Probablemente alegría y El año de 1993, que fueron escritos entre 1966 y 1975. Con un lenguaje sencillo y contenido, y un estilo poético poco lírico, sus poemas abordan temas como el amor, el paso del tiempo, el mundo de los sueños o la relación entre poesía y realidad, pero también contienen todo el universo creativo por el que el autor es reconocido hoy, ya que en ellos ahonda en cuestiones como la necesidad de esperanza en el futuro y la importancia de la fraternidad y solidaridad entre los seres humanos. En palabras del autor, « en mi poesía está todo lo que yo soy, mis obsesiones y preocupaciones, mi modo de mirar la vida, la sociedad, la historia». La crítica ha dicho: « Saramago vuelve comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». Comité Nobel « Un hombre con una sensibilidad y una capacidad de ver y de entender que están muy por encima de lo que en general vemos y entendemos los comunes mortales». Héctor Abad Faciolince « Saramago es un ejemplo, un estilo dignísimo de vida y literatura, que demuestra la posibilidad de navegar a contracorriente [...]. Su palabra tiene el valor de un anticongelante, de un remedio personal contra los vendavales de cinismo que nos envuelven». Luis García Montero « Yo no sé, ni quiero saberlo, de dónde ha sacado Saramago ese diabólico tono narrativo, duro y piadoso a un tiempo, [...] que le permite contar tan cerca del corazón y a la vez tan cerca de la historia». Luis Landero « Saramago escribe novelas sobre los mitos para desmitificarlos, [...] siempre para abordar la realidad que le rodea, para tratar de los problemas actuales que son de todos, y para que todo quede claro desde el principio». Rafael Conte, Babelia « Como Günter Grass o Cees Nooteboom, Saramago aspira a enlazar con un público que desborde límites nacionales». El País