« Qué diablo de Dios es este que, para enaltecer a Abel, desprecia a Caín». En Caín, Saramago regresa a los primeros libros de la Biblia. A través de un itinerario heterodoxo, recorre ciudades decadentes y establos, palacios de tiranos y campos de batalla de la mano de los principales protagonistas del Antiguo Testamento, imprimiéndole la música y el humor refinado que caracterizan su obra. Caín pone de manifiesto lo que hay de moderno y sorprendente en la prosa de Saramago: la capacidad de hacer nueva una historia que se conoce de principio a fin. Una reflexión acerca del origen del poder y de las manipulaciones que las distintas religiones y sus aliados temporales han ejercido sobre las conciencias de los hombres para evitar que el pensamiento sea libre y el uso de la voluntad independiente de criterios religiosos. Una denuncia de los efectos perniciosos de las alianzas entre religiones y política. En definitiva, un alegato contra un Dios que mata y condena a quienes dice haber creado a su imagen y semejanza, y que Caín resuelve de forma sorprendente. La crítica ha dicho : « Saramago vuelve comprensible una realidad huidiza, con parábolas sostenidas por la imaginación, la compasión y la ironía». Comité Nobel « Un hombre con una sensibilidad y una capacidad de ver y de entender que están muy por encima de lo que en general vemos y entendemos los comunes mortales». Héctor Abad Faciolince « Saramago es un ejemplo, un estilo dignísimo de vida y literatura, que demuestra la posibilidad de navegar a contracorriente [...]. Su palabra tiene el valor de un anticongelante, de un remedio personal contra los vendavales de cinismo que nos envuelven». Luis García Montero « Yo no sé, ni quiero saberlo, de dónde ha sacado Saramago ese diabólico tono narrativo, duro y piadoso a un tiempo, [...] que le permite contar tan cerca del corazón y a la vez tan cerca de la historia». Luis Landero « Saramago escribe novelas sobre los mitos para desmitificarlos, [...] siempre para abordar la realidad que le rodea, para tratar de los problemas actuales que son de todos, y para que todo quede claro desde el principio». Rafael Conte, Babelia « Como Günter Grass o Cees Nooteboom, Saramago aspira a enlazar con un público que desborde límites nacionales». El País