« Excepcionalmente divertida, a menudo de una inteligencia asombrosa... A pesar de los ecos de Evelyn Waugh, de Beckett, de Larkin y de Alan Bennett, pienso que los verdaderos precursores de El señor Phillips son Sartre y Camus. En otras palabras, nos encontramos ante algo impensable, casi absurdo, una espléndida novela existencialista inglesa. Con su impecable estilo, su absoluta ausencia de sentimentalidad fácil y su irónica manera de plantear los cómicos problemas de la filosofía, el señor Phillips es un contemporáneo de Tristram Shandy . Y su nombre se convertirá en un signo de nuestro tiempo» (Adam Phillips, London Review of Books ). « El señor Phillips es un heredero del Prufrock de T. S. Eliot, de los hombrecillos con bombín de Magritte, de todos los oficinistas que aparecen en la literatura y el arte de nuestro siglo» (John Dugdale, Literary Review ). « Como en su novela anterior, En deuda con el placer , Lanchester encabalga su narración en esas pequeñas epifanías, digresiones filosóficas y divertidas observaciones, casi epigramas, que hacen de sus novelas una experiencia realmente gozosa. Pero El señor Phillips también explora un nivel de la realidad londinense que raramente encontramos en la ficción, y confirma a su autor como un talento mucho más amplio y más flexible de lo que podríamos haber sospechado» (Christopher Tayler, Times Literary Supplement ). « Un libro divertidísimo, que asombrará a los fans de su libro nabokoviano En deuda con el placer ; una segunda novela triunfal, muy distinta a la primera, de un autor extraordinariamente dotado, y que no se repite· a sí mismo» (Barbara Trapido, The lndependent on Sunday ).