« Ojalá nunca nadie nos pidiera nada, ni casi nos preguntara, ningún consejo ni favor ni préstamo, ni el de la atención siquiera... Ojalá nadie se nos acercara a decirnos " Por favor", u " Oye, ¿tú sabes?", " Oye, ¿tú podrías decirme?", " Oye, es que quiero pedirte: una recomendación, un dato, un parecer, una mano, dinero, una intercesión, o consuelo, una gracia, que me guardes este secreto o que cambies por mí y seas otro, o que por mí traiciones y mientas o calles y así me salves".» Así comienza Baile y sueño , el segundo y penúltimo volumen de Tu rostro mañana , probablemente la obra cumbre novelística de Javier Marías. En él se nos sigue contando la historia, iniciada en Fiebre y lanza , de Jaime o Jacobo o Jacques Deza, español al servicio de un grupo sin nombre, dependiente del MI6 o Servicio Secreto británico, cuya tarea y « don» es ver lo que la gente hará en el futuro, o conocer hoy cómo serán sus rostros mañana. Baile y sueño nos abisma una vez más en la embrujadora prosa de su autor y nos lleva a meditar sobre tantas cosas que creemos hacer « sin querer», incluidas las más violentas, y que por eso acabamos por convencernos de que « apenas si cuentan» y aún de que nunca se hicieran.