« Manganelli es un mosaico de experiencias y recuerdos en los que confluyen, conscientemente, el Leopardi de Operette morali , Jorge Luis Borges, Tommaso Landolfi y Aldo Palazzeschi, Umberto Eco e Italo Calvino (el último Calvino, desde luego), Ionesco y Beckett. Dondequiera que se respire un aire de paradoja, de iluminismo negro, de infierno racionalizado, encontraréis a Manganelli» (Luigi Baldecci, Il Giornale d'Italia ). «¿Cómo escribir al buen tuntún de Giorgio Manganelli, inagotable e inimitable virtuoso de la lengua italiana? Su bravura, su elegancia, su caveau atestado de sapiencia filológica, de inspirada y agitadísima ironía, desarman la discrepancia, incluso convierten el aplauso en superfluo, insignificante. Se sabe a priori que, para cada uno de nuestros adjetivos, él encontrará uno más luminoso; para cada imagen, una más ingeniosa; para cada similitud, una más sugestiva» (Carlo Fruttero y Franco Lucentini, Tuttolibri ). « Su estilo barroco representa uno de los experimentos más intensos de la literatura europea contemporea. No tiene que imitar la voz de Dickens, Marco Polo o Harum al-Raschid, porque ya está imitando la voz de un misterioso caballero llamado Giorgio Manganelli» (Guido Almansi, Times Literary Supplement ).