Parece de interés recoger las opiniones, tan admirativas como por lo general escandalizadas, de la crítica de la época: « Aunque atroz, esta novela es también de un rigor, de una franqueza y de un esplendor literario incuestionables» (Robert Kemp). « El descubrimiento del año, la revelación de un excepcional temperamento de escritor» (Germaine Beaumont). « Christiane Rochefort asimila el existencialismo, la indiferencia contemporánea, el saganismo y otras variantes del absurdo, con un brío que bastaría para relegarlos al rango de agitaciones superficiales» (Alain Bosquet). « Desde hacía mucho tiempo, ningún libro me había causado tanta impresión. Un libro terrible de verbo, de crueldad, de gracia, un libro hermoso y grave, fascinante y escandaloso, cuya lectura sólo se puede aconsejar a personas formadas, a Simone de Beauvoir, por ejemplo, o a vosotros que me leéis, si sois mayores de edad y si las más sobrecogedoras audacias no os atemorizan» (Claude Mauriac). A modo de epílogo, la escritora y editora Esther Tusquets nos propone, « veinte años despúes», su actual relectura, polémica y feminista, de la novela.